La ciudad de Petrer se encuentra ubicada geográficamente
al noroeste de la provincia de Alicante, en la cuenca
media del Vinalopó.
Los primeros asentamientos humanos se remontan al Neolítico,
más concretamente los situados en la partida
del Chorrillo y L' Almortxó. Posteriormente
quedó encuadrada en la Contestania Ibérica.
La llegada de los romanos a estas tierras en el siglo
III a.c. supuso la progresiva romanización
pacífica de sus antiguos pobladores. El origen
romano de Petrer (Villa Petraria), queda constatado
en 1975, tras la aparición fortuita de los
restos de dos mosaicos polícromos con dibujos
geométricos al lado del Ayuntamiento, obra
que podría fecharse en el s. IV d.c..
El asentamiento musulmán se produjo a partir
del s. XI, aunque será a mediados del siglo
XII, cuando tras el asentamiento almohade se construya
el castillo con sus murallas, fortaleza que, junto
con las de Villena, Sax y Novelda, formaron, en su
momento, un nuevo sistema defensivo que controlaba
el paso hacia la Meseta y norte de la provincia de
Alicante por la vía del Vinalopó.
En 1244, tras la firma del Tratado de Almizra entre
Jaime I el Conquistador y Alfonso X el Sabio, el castillo
pasó a Jofré de Loaysa, cuyos herederos
mantuvieron el señorío hasta principios
del siglo XV, a pesar de que, en el siglo XIV, Petrer
pasó a pertenecer, definitivamente, al Reino
de Valencia, bajo la soberanía de los reyes
de la Corona de Aragón.
En el siglo XVI la población de Petrer estaba
compuesta por una gran mayoría de cristianos
nuevos. Por ello, tras la expulsión de los
moriscos en 1609, sólo quedaron en el pueblo
el alcaide del castillo y siete familias de cristianos
viejos, aunque pronto llegaron los nuevos pobladores,
procedentes de pueblos vecinos como Castalla, Onil,
Biar y Jijona.
En la guerra de Sucesión (1700 - 1714), Petrer
luchó a favor de Felipe V, y formó parte
de la Unión de Castalla, consiguiendo de manos
del rey diversos privilegios como premio a su lealtad,
entre ellos el de Muy Ilustre y Leal Villa.
Petrer fue eminentemente agrícola hasta bien
entrado el siglo XX, dedicando su tierra de secano
al cultivo de cereales, olivo, vid y almendro. Importante
fue también la industria alfarera, atestiguada
documentalmente al menos desde el siglo XVII.
Sin embargo, el desarrollo de la industria del calzado
en Petrer en el siglo XX provocó la desaparición
de la agricultura y la alfarería, al absorber
su producción, no sólo la mano de obra
local, sino también la inmigrante, hecho que
motivó un importante aumento de la población
y, por consiguiente, un gran desarrollo urbanístico.
Hoy en día, Petrer es un municipio en constante
expansión, dotado de infraestructuras necesarias
a ese crecimiento demográfico, un pueblo plural,
moderno, abierto, amable, cuya gente se aferra a sus
fiestas y tradiciones seculares sin volver la espalda
a un futuro que se augura prometedor.
María José Beltrán Torregrosa.
Mari Carmen Rico Navarro (Cronista de la Villa).
(texto resumido de la web petrerenfestes.com).